El creciente interés por el bienestar provoca que cada día se busquen nuevas alternativas que permitan combatir los problemas de baja producción de testosterona. En primer lugar, una solución estaría en utilizar medicación, para lo que es necesario la aprobación previa de un médico, que valorará los posibles riesgos. Suelen utilizarse dos métodos diferentes: parches y geles que desprenden testosterona, y que se utilizan a diario, o inyecciones intramusculares, que tienen una aplicación más distanciada en el tiempo (incluso trimestralmente).

Otra opción es mantener un estilo de vida saludable, para lo que se debe realizar ejercicio físico para evitar el sobrepeso, que provoca propensión a tener bajos niveles de testosterona; además, realizar ejercicio tanto aeróbico, como anaeróbico, ayuda a estimular la producción de esta hormona. Es aconsejable dormir alrededor de ocho horas diarias para fomentar que el cuerpo produzca más testosterona, así como controlar el estrés.