El entrenamiento cardiovascular aunque comparte beneficios con el de fuerza, mejora esencialmente parámetros del sistema cardiorrespiratorio como el aumento de la captación máxima de oxígeno, hipertrofia de la cavidad del ventrículo izquierdo o síntesis y biogénesis mitocondrial.

Recordemos que las mitocondrias son nuestros pulmones celulares y que el aumento en la cantidad de estas así como su buen funcionamiento aporta grandes beneficios a nuestro metabolismo

Este tipo de entrenamiento, al contrario que el de fuerza, es una actividad aeróbica caracterizada por esfuerzos de menor intensidad pero de mayor duración donde el sustrato energético más utilizado son los lípidos o grasas. Nos referimos a actividades tipo running, ciclismo o elíptica.